La extensión de nuestro viñedo supera las 60 hectáreas,
en su totalidad certificadas por los diferentes órganos de
control de la Agricultura Ecológica. Durante
todo el año la explotación es sometida a un seguimiento
exhaustivo y continuo. El ciclo se inicia en noviembre con un análisis
de las tierras y un esmerado y cuidado proceso de poda.
Nuestros suelos
reciben, en primer lugar, aporte de nitrógeno mediante la siembra
de abonos verdes y, posteriormente, materia orgánica procedente
de sarmientos triturados y estiércoles orgánicos compostados
con los que cubrimos la tierra durante los primeros meses del año.
Los tratamientos
con productos totalmente ecológicos se prolongan entre la brotación
de la vid y mediados del mes de agosto, siempre siguiendo los parámetros
marcados por el Reglamento de la Unión Europea EU 2092/91 y
con el fin de prevenir plagas y enfermedades. Además, durante
todo el ciclo vegetativo de la vid se controla la humedad de la tierra,
trabajo que, junto con el seguimiento de la maduración de las
uvas, posibilita la adecuada selección del fruto, con el fin
de obtener la máxima calidad en nuestros vinos.